Jordania
es una nación joven, pero a pesar de ello un país con una larga y emocionante historia. Ya desde siglos funciona como puente entre el mar y el desierto, el Occidente y el Oriente y ya es recorrida desde tiempo atrás. Aparte de los antiguos tesoros, este país lo recibirá con paisajes impresionantes y unos contrastes interesantísimos: La mayoría de los visitantes llegan a Jordania por Amman, despues de aproximadamente cuatro horas de vuelo. La capital ofrece coloridos mercadillos, centros comerciales modernos y una citadella tan grande como un teatro romano. Bosques de encinas y castillos en el desierto, adémas muchos sitios bíblicos definen el norte del país – hay para todo tipo de gustos muchas cosas por descubrir.
Despues de viajar un poco más de una hora hacia el sudoeste de Amman, se llega al Mar Muerto, el punto más bajo y el Spa más grande y natural del mundo. Aquí vale la pena darse un baño, porque uno se sentirá como una pluma sobre el agua.
El agua posese más de 35 minerales, que no solamente son buenos para aquellos con problemas dermatológicos.
Un poco más al Sur se encuentra el “Gran Cañón de Jordania”: El Wadi Mujib, una reserva natural, de las cuales existen seis en Jordania. Caminatas de todos los grados de dificultad, canyoning, trepar y muchas cosas más son posibles de realizar – siempre con la mirada dirigida a las piedras y rocas que tienen hermosos coloridos y siglos de existencia .
Unas de las atracciones túristicas más impresionantes, es sin duda Petra, la ciudad nabatéa construída en la roca, que no solamente es patrimonio cultural de la humanidad de UNESCO, sí no además una de las 7 nuevas maravillas del mundo, desde el año 2007.
La vivencia más extraordinaria de un viaje a Jordania es pernoctar “bajo 1000 estrellas” en el paisaje desértico del extenso Wadi Rum, en el Sur.
En pleno Sur está Agaba, un lugar que hace estremecer a todo buceador apasionado y a todo aquel que le guste disfrutar de uno de los mejores y maravillosos paisajes submarinos de todo el mundo.

